Monitorización remota: una vision crítica

Ignacio Fernández Lozano, Jorge Toquero Ramos, Víctor Castro Urda, Walter Marín y Luís Alonso Pulpón.

Hospital Universitario Puerta de Hierro, Majadahonda

Artículo originalmente publicado en Cuadernos de estimulación cardiaca

INTRODUCCIÓN
Desde hace muchos años, las compañías fabricantes de dispositivos implantables han intentado facilitar y realizar a distancia el seguimiento de los mismos. La monitorización transtelefónica de marcapasos se inició ya hace tres décadas1-3. En aquellos años, la longevidad y fiabilidad de las baterías era el principal problema y la monitorización a distancia surgió como una respuesta tecnológica destinada a proporcionar una mayor seguridad, frente al riesgo de un agotamiento precoz. Este tipo de monitorización proporcionaba información sobre el ritmo intrínseco auricular y ventricular, el estado de la detección y captura por el marcapasos en ambos canales, la frecuencia magnética y la proximidad al tiempo de reemplazo electivo. Permitía obtener una mayor seguridad en el control de pacientes, ya que la interrogación del dispositivo podía realizarse un mayor número de veces y al mismo tiempo disminuir el número de consultas, lo que ahorraba desplazamientos a los pacientes y costes al sistema sanitario.

El desarrollo de dispositivos implantables de desfibrilación nos permitió disponer de una herramienta efectiva y segura para el tratamiento de pacientes con alto riesgo de muerte súbita4-7. Este tipo de dispositivos ha demostrado su eficacia para reducir la morbi-mortalidad de un número creciente de enfermos con patología cardiovascular. El aumento de las indicaciones en prevención primaria ha incrementado el número de implantes en todas las áreas sanitarias y desbordado las consultas de seguimiento.

Las mejoras tecnológicas introducidas por los fabricantes han aumentado las herramientas diagnósticas de los dispositivos y mejorado sus prestaciones. Sin embargo, ha complicado el seguimiento, que cada vez exige una mayor atención médica. La explotación y aprovechamiento de todas las capacidades de estos dispositivos inclina a reducir el intervalo entre revisiones, mientras que el número creciente de pacientes, obliga en la realidad a que este intervalo sea cada vez más prolongado. Por otra parte, en los dos últimos años, algunos dispositivos se han visto afectados por alertas de seguridad, que han hecho necesario un seguimiento exhaustivo de algunos pacientes, actuación que el sistema sanitario no siempre permite garantizar8-10. Todo ello, motiva que en la práctica el seguimiento de los dispositivos sea manifiestamente mejorable en seguridad y eficacia. Para paliar esta carencia, los fabricantes han diseñado diferentes sistemas de monitorización remota, que permiten un seguimiento más estrecho de los pacientes obviando estas dificultades asistenciales.

En la práctica, el intervalo óptimo de seguimiento de un desfibrilador no está claramente establecido11-13 ; aunque lo mas habitual es que suela oscilar entre 3 y 6 meses. Los intervalos de seguimiento se tiende a prolongarlos en pacientes estables, mientras que se acortan en pacientes que presenten frecuentes episodios o recurrencias de arritmias ventriculares o en los que se detecta alguna disfunción del dispositivo. El problema es que ambos tipos de situaciones pueden presentarse en cualquier momento y que con el esquema actual de visitas, puede demorarse el diagnóstico de un problema grave. La telemedicina ofrece una solución a este problema proporcionando un sistema de seguimiento más seguro, que al mismo tiempo evita la sobrecarga de consultas presenciales.

La telemedicina se aplicó por primera vez a los desfibriladores implantables en la década de los noventa14-15. Se empleó entonces con éxito, para interrogar y trasmitir a distancia los electrogramas almacenados en los dispositivos. Una década más tarde, se publicaron los primeros trabajos en los que empleaba Internet para el seguimiento de este tipo de dispositivos16-18. La red permite una mayor flexibilidad que el teléfono, permite almacenar la información en un servidor y luego acceder a ella desde cualquier parte del mundo, en el momento más conveniente para el médico y los pacientes.

En la actualidad todos los grandes fabricantes de dispositivos cuentan con sistemas de monitorización remota comercializados, en avanzada fase de desarrollo. Medtronic® ha introducido el sistema CareLink®17, que emplea en sus unidades mas modernas un monitor que desde el domicilio del paciente, vía WIFI, envía información procedente del dispositivo a un servidor. La empresa ha desarrollado también un sistema de alarmas que avisa al médico responsable cuando se produce un evento significativo clínico o de integridad o disfunción del dispositivo. Este sistema trasmite datos como la impedancia de los cables, los porcentajes de detección y/o estimulación, las arritmias detectadas y/o tratadas por el dispositivo y el estado de la batería. En Europa se cuenta ya con una amplia experiencia con el sistema CareLink que ha demostrado ser capaz de detectar problemas clínicamente relevantes19-20.

Sin embargo, la mayoría de los sistemas de monitorización remota existentes en el mercado están pensados fundamentalmente para el control del dispositivo y solo reflejan parámetros de funcionamiento del dispositivo y no datos sobre el estado clínico del paciente. No permiten la comunicación directa con el paciente por ninguna vía, por lo que el médico no recibe información de los síntomas, y el paciente no puede recibir ningún tipo de consejo o recomendación por parte del médico. El paciente únicamente ve un sistema de luces que le permite saber que la transmisión ha sido realizada con éxito. Esto crea desconfianza en muchas ocasiones, lo que impide reducir de forma real el número de consultas.

Si el sistema pretende ser eficaz no puede considerar al paciente como un mero espectador, sino que debe poder participar en el manejo de su enfermedad. Quizás, las limitaciones de estos sistemas se deriven de que su diseño intenta reproducir exactamente lo que realiza el programador, y sus creadores se han centrado únicamente en el dispositivo, sin tener en cuenta que una revisión presencial es mucho más que una simple interrogación del dispositivo.

En este artículo no pretendemos revisar las ventajas del seguimiento remoto, ya que para nosotros, en su concepción actual no es una herramienta del futuro, aunque puede considerarse imprescindible en el presente.
La ventaja de poder acceder de manera remota y prácticamente inmediata a los datos anteriormente citados es evidente y queda claramente probada en otros artículos de este número de Cuadernos de Estimulación. Sin embargo el diseño actual no está exento de limitaciones.

LIMITACIONES DEL SISTEMA ACTUAL
Los desfibriladores son dispositivos de eficacia probada, pero también tienen bastantes limitaciones. Algunas de ellas son antiguas y se vienen reproduciendo en cada nuevo modelo, sin que las demandas y sugerencias de los médicos encargados de los seguimientos sean atendidas por los ingenieros.

El advenimiento de los sistemas de monitorización remota ha abierto una oportunidad a un manejo más flexible de la información. Las páginas web son instrumentos flexibles, dotados de numerosas funciones que las hacen el instrumento idóneo para resolver algunos de los problemas históricos de los dispositivos implantables. Por desgracia, a día de hoy, esto es más un deseo que una realidad.

A continuación describiremos las que, en nuestra opinión, consideramos limitaciones tecnológicas en el seguimiento de un DAI y como los sistemas de seguimiento remoto podrían superar estas limitaciones.

1. Un sistema de información limitado y cerrado.
Los desfibriladores implantables son dispositivos electrónicos que comparten muchas características con los ordenadores. Permiten almacenar en su memoria datos generados durante el seguimiento en diferentes formatos. Sin embargo su capacidad de almacenamiento de información exterior es muy limitada.

En algunos dispositivos solo puede almacenarse el nombre y el hospital de seguimiento, mientras que en otros apenas puede introducirse una nota a través de un teclado bastante incomodo. No parece muy complicado abrir un poco el sistema para que en el implante o durante el seguimiento pudiera introducirse información relevante.

Probablemente, lo mínimo seria poder importar el informe de alta en modo texto. Esto nos permitiría acceder a la información clínica fundamental en caso de un seguimiento imprevisto, fuera del hospital habitual del paciente. Seria especialmente útil en las situaciones de emergencia, en las que desgraciadamente en muchos casos, la información con la que cuenta el médico que tiene que tomar decisiones es muy limitada.

Si soñáramos un poco más, solicitaríamos también, que se pudiera guardar un electrocardiograma basal, el electrocardiograma de la taquicardia, una radiografía de tórax que permitiera ver la posición de los cables etc.

Los fabricantes siempre argumentan que el dispositivo tiene una memoria interna muy limitada, (lo que cada día es menos cierto) que la adaptación del software no es fácil y que las normas que regulan el desarrollo de estos dispositivos exigen que el sistema sea cerrado.

Todos esos argumentos han podido ser validos hace años, pero hoy en día con la información almacenada en una página web, estos argumentos no pueden sostenerse.

No seria muy costoso, incluir en la web informes, radiografías, electrocardiogramas etc, datos que mejorarían sensiblemente el seguimiento de nuestros pacientes. En las paginas web se pueden añadir algunas notas, siempre relacionadas con episodios concretos, pero ni siquiera podemos escribir una nota maestra donde poner los datos más relevantes de cada paciente (figura 1).

Figura-1

Figura 1. Ejemplo de pantalla actual de notas. El sistema proporciona la posibilidad de escribir notas, hasta un máximo de 1000 caracteres,siempre en relación con los episodios.

Por ejemplo, el sistema está diseñado para emitir alarmas ante episodios de fibrilación auricular. El objetivo buscado es anticiparse en el diagnostico y tratar de evitar episodios de embolismo sistémico. Sin embargo, si el enfermo ya esta anticoagulado un episodio autolimitado de FA de unos minutos carece de relevancia clínica. No poder acceder a este dato con facilidad genera un importante trabajo en la unidad de seguimiento y merma la efectividad del sistema. Este caso es solo un ejemplo, pero los escenarios clínicos son múltiples.

Además el sistema está pensado para trasmitir información de modo unidireccional, es decir el paciente emite hacia la página web y el médico accede a esta información. El médico no puede comunicarse con el paciente a través del sistema .Esto crea en ocasiones una sensación de inseguridad al paciente, que no sabe si sus datos han sido trasmitidos correctamente y si el médico ha podido tener acceso a ellos. No costaría mucho dotar al sistema de alguna posibilidad de comunicación. El sistema podría guardar el email del paciente o el teléfono móvil, de manera que de una manera rápida, sencilla y barata el médico o enfermera responsable del seguimiento pudiera comunicarse con él, bien para indicarle que todo está bien o para citarle a una revisión presencial (figura 2).

Figura-2

Figura 2. Ejemplo de cómo podría ser una página WB “ideal”. La página permitiria acceder rápidamente a los informes relevantes del paciente, el electrocardiograma y las pruebas de imagen más relevantes. Además incorporaria un sistema de mensajería para establecer una rápida comunicación con el paciente. La imagen es ficticia.

2. Imposibilidad de reclasificar los episodios.
Una de las características más frustrantes de los dispositivos y del sistema es la imposibilidad de reclasificar los episodios durante el seguimiento. Los sistemas de clasificación de episodios han mejorado desde las primeras generaciones de desfibriladores, pero distan mucho de ser perfectos. Esto ocasiona, que en no pocas ocasiones se produzcan episodios de “ruido”, fibrilación auricular, doble cuenta, etc. que son clasificados como arritmias ventriculares, lo que es asumible porque ningún algoritmo de detección es perfecto. Lo que no es asumible, es que nos sea posible reclasificar estos episodios de forma correcta ni en el dispositivo ni en el programador, ni en el sistema. El problema se agrava, además, por la capacidad limitada de la memoria de los dispositivos. Una vez que el episodio mal clasificado se borra de la memoria, los contadores proporcionaran una información incorrecta que no puede ser verificada revisando los electrogramas, lo que puede inducir al médico del Servicio de Urgencias a tomar decisiones erróneas basadas en una información incorrecta.

Los fabricantes, de nuevo, se excusan en la necesidad de que el sistema sea cerrado, algo comprensible en el DAI y pero menos en el programador (donde podrían establecerse dos sistemas de clasificación en paralelo). Sin embargo, lo que ya no es admisible es que esta situación continúe en la página web, donde el médico responsable del seguimiento no puede reclasificar correctamente los episodios (figuras 3 y 4), lo que hace que los contadores no sean fiables y obliga a crear una base de datos en cada centro, para introducir la información de manera manual, si realmente se quieren conocer las arritmias reales que los pacientes presentan durante el seguimiento.

Figura-3

Figura 3.A la izquierda un episodio de taquicardia ventricular correctamente detectado y tratado por el dispositivo. A la derecha un episodio de ruido por rotura de aislante. Ambos episodios fueron clasifi cados por el dispositivo como un episodio de arritmia ventricular. No importa cuántas veces sean revisados estos episodios, el dispositivo siempre proporcionará información errónea en los contadores.

Figura-4

Figura 4. Ejemplo de contadores de la página WEB de Medtronic. No parece muy difícil añadir una columna en la página WEB que destinada a la clasificación por parte del médico de los episodios revisados. De esta manera, los contadores ofrecerían una información más exacta.

3. Un mal sistema de archivo de la información de los episodios.
Los modernos desfibriladores permiten almacenar electrogramas y gráficos de los diferentes episodios de arritmia que tienen lugar durante el seguimiento. Desgraciadamente el sistema de archivo de la información tiene numerosas lagunas. En las revisiones presenciales, al interrogar el dispositivo con el programador, se genera un archivo con la información interrogada. Únicamente el fabricante Boston organiza los episodios actualizándolos en un único archivo.

Actualmente, cuando queremos revisar todos los episodios de un paciente, si son numerosos, la tarea no es fácil, pues lo habitual es que no encontremos ningún archivo con todos los episodios y tengamos que buscar en los diferentes seguimientos para lograr la información completa.
Cuando se pretende revisar todos los episodios de un grupo de pacientes, entonces la dispersión de la información convierte este empeño en una labor titánica.

La monitorización remota ha resuelto algunos problemas, pero también ha añadido algunos nuevos. La página web permite acceder a todos los episodios de un paciente ordenados cronológicamente y se pueden seleccionar por tipo de arritmia y también por episodios tratados, episodios con choque, tratamientos fallidos etc (figura 5). El problema es el sistema de almacenaje. En algunos países, la legislación obliga a guardar en el hospital toda la información relevante generada durante el seguimiento de un enfermo, lo que obliga a descargar la información en formato PDF y conservarla en el servidor del hospital. Al realizar esta descarga, la página web genera un archivo con el mismo nombre, sin información específica de cada paciente ni de la fecha del seguimiento y si creamos una carpeta de paciente en el ordenador, el ultimo archivo que descarguemos, borrara el archivo previo. Para evitarlo tendremos que renombrar el archivo (generalmente incorporando la fecha y el número de historia) en cada seguimiento.

Figura-5

Figura 5, Ejemplo de episodios en la página web. El sistema permite seleccionar uno, varios o todos los episodios para generar un informe. Pueden seleccionarse por el tipo de arritmias y también por la respuesta del dispositivo.

4. Múltiples software para cada casa.
Finalmente, otro de los problemas que se plantean con los dispositivos y sus sistemas de seguimiento remoto es la diversidad de software que manejamos.
La solicitud de un programador universal, es una vieja aspiración de los médicos que lleva dormitando desde hace décadas en el cajón de las cosas pendientes. Más aún, con demasiada frecuencia se cambia la apariencia de las pantallas de una misma casa, en ocasiones para incorporar nuevas funciones, pero en otras sin que quede clara su finalidad. El resultado de esta situación, es que en un mismo día de consulta presencial se puede tener que manejar hasta 15 softwares diferentes, lo que hace muy difícil su dominio profundo incluso para un experto, y que en el caso de personal en formación o con menor experiencia se convierte en una dificultad casi insuperable. (Figura 6)
Desgraciadamente esta situación se ha reproducido con el seguimiento remoto. Las diferentes casas han creado sus diferentes webs, sin que ninguna sociedad médica haya influido para que se mantenga en su diseño un patrón básico que permita que el seguimiento sea muy similar en todos los pacientes independientemente del fabricante del dispositivo del que sean portadores.

Un acuerdo en este sentido sería deseable ya que facilitaría el trabajo a médicos y enfermeras y haría los seguimientos remotos más rápidos y seguros.

Figura-6

Figura 6, Uno de los problemas de todas las consultas de seguimiento de marcapasos y desfibriladores. La ausencia de un estándar provoca que trabajemos con varios programadores y softwares diferentes.

[Htab] [tab title="CONCLUSIONES"]Los sistemas de seguimiento remoto han revolucionado la forma de trabajar con pacientes portadores de dispositivos. Sus ventajas en cuanto a seguridad, rapidez de diagnóstico y ahorro en desplazamientos son innegables.

La telemedicina tiene múltiples ventajas para el seguimiento de pacientes con procesos crónicos y probablemente durante los próximos años asistiremos al desarrollo de múltiples sistemas de telemedicina diseñados para el seguimiento de pacientes con insuficiencia cardiaca, hipertensión arterial, diabetes, enfermedad de Parkinson etc. Sin embargo los sistemas actuales tienen algunas limitaciones, fundamentalmente el olvidar la importancia de incorporar información clínica y permitir una mayor flexibilidad en su manejo.
En el futuro, los médicos debemos presionar a las empresas involucradas para que desarrollen un estándar común en el seguimiento remoto, con capacidad para descargar su información, de manera sencilla, en la historia clínica del hospital, pues de no ser así, se crearan islas de información en la red donde diferentes médicos interactuaran con los mismos pacientes sin ninguna relación entre sí. Un panorama claramente no deseable y potencialmente peligroso.[/tab] [tab title="BIBLIOGRAFÍA"]1. Furman S, Escher DJ. Transtelephone pacemaker monitoring: Five years later. Ann Thorac Surg 1975; 20:326–338.
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[/tab] [/Htab]

Artículo originalmente publicado en Cuadernos de estimulación cardiaca

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